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January 5th, 2018

¿El ayuno intermitente es la dieta que al fin funciona? Lo dudo..

Hace unos meses leí el post de una nutricionista que me alarmó. Era un artículo donde recomendaba el ayuno como “método saludable”, cómo la nueva dieta de moda. Entre más leía más me alarmaba ver como estaba normalizando conductas del trastorno de anorexia. Y pensé: ¿cómo no vamos a estar confundidos si una profesional de la salud recomienda éstas conductas?

Luego, platicando con una amiga me empieza a contar muy casual que iba a empezar a ayunar para “darle un break a sus órganos” y fue cuando pensé: tengo que escribir sobre esto, hay mucha confusión del tema. Llegamos a creer lógico que nuestros órganos necesitan un “break” sin pensar en las consecuencias reales de salud y las conductas de trastorno que promovemos.

En ésta moda se están dando tres tipos de ayuno: ayuno de día alternativo, ayuno de día entero y alimentación con restricción de tiempo de comida. La mayoría de veces este método se está utilizando para perder peso. Pero recordemos, hasta el día de hoy, no hay evidencia científica de una metodología de reducción de peso SOSTENIBLE A LARGO PLAZO (entre el 95-98% de las personas que hacen dieta recuperan el peso y 2/3 recuperan más de lo perdido). ¿será ésta la dieta que finalmente funciona? Lo dudo…

Existe suficiente evidencia científica que demuestra las respuestas adaptativas (físicas y mentales) que el cuerpo sufre al estar en una restricción calórica. Entre estos cambios se ha visto cambio del estado de ánimo (depresión, enojo, etc), aumento del apetito, gasto energético reducido por la amenaza de hambruna, cambios hormonales que promueven la acumulación de tejido graso y la pérdida de masa muscular. Además, se ha visto que la restricción calórica promueve conductas obsesivas de trastornos alimentarios. Una de las teorías de los promotores del ayuno es que los períodos alternos de equilibrio de energía podría reducir éstas respuestas adaptativas y por lo tanto aumentar la eficacia de la pérdida de peso.

Pero, ¿qué dice la ciencia realmente? En general, no hay evidencia científica que sugiera que esto es cierto. Actualmente hay 3 estudios que comparan directamente el gasto energético de las dietas de ayuno y no han demostrado que éstas respuestas adaptativas disminuyan.

Otra de las teorías es que practicar ayuno puede disminuir el riesgo de enfermedades como diabetes y enfermedades cardiovasculares y además que puede mejorar los niveles de presión arterial, resistencia a la insulina y el colesterol. Sin embargo, la evidencia que hay es deficiente. Es importante tener en cuenta que muchos de estos estudios que buscan mejorar enfermedades cardiovasculares comparan dietas bajas en calorías en sí. Un metaanálisis que estudió ésta comparación no mostró ninguna diferencia en estos marcadores de salud.

Aquí les dejo las conclusiones de los estudios mencionados anteriormente:

“Para que el ayuno sea algo más que una moda para adelgazar, es necesario más rigor científico en los ensayos de intervención encontrados en  la literatura. Mientras que aumenta el entusiasmo por el ayuno, su relevancia clínica sigue siendo baja debido a que los datos sobre humanos son insuficientes, sin casi ensayos controlados, pocos estudios con resultados clínicos, falta de corrección para excesivas tasas de error y limitados datos sobre seguridad”

 Más allá de la eficacia, los datos de seguridad son fundamentales para la aplicación terapéutica del ayuno, pero son muy escasos. Después de muchas semanas de ayuno continuo (5 a 7 semanas en adultos sanos), el ayuno se convierte en inanición y los órganos y músculos vitales se consumen para la obtención de energía. La inanición causa la pérdida excesiva de peso, anemia, diarrea crónica, delirios y otras reacciones adversas, incluso la muerte. El ayuno terapéutico intermitente no debería tener estos efectos adversos, pero aún así puede causar daño cuando se practica con demasiada frecuencia o durante demasiados días seguidos. Comúnmente, el ayuno puede dar lugar a efectos adversos leves tales como dolores de cabeza, desvanecimientos, debilidad, deshidratación y ansias de comer. Más importante aún, el ayuno excesivo puede conducir a la desnutrición, trastornos de la alimentación, susceptibilidad a enfermedades infecciosas, o daño moderado en órganos. En un estudio con ratas, se encontró que el ayuno intermitente dio lugar a un aumento de diámetro de la aurícula izquierda, fibrosis miocárdica, y reserva cardíaca reducida. (…)

En definitiva, si el ayuno en realidad aporta mejoras en la salud metabólica, en el rendimiento cognitivo y resultados cardiovasculares en el largo plazo; cuánto ayuno es beneficioso siguen siendo cuestiones sin resolver; y dónde está el umbral de la hormesis (es decir, el equilibrio entre los beneficios a largo plazo en comparación con el daño de la ingesta calórica insuficiente). 

(Jiménez, L. Lo Que Dice La Ciencia Para Adelgazar)

Otros de los problemas de realizar ayuno intermitente:

  1. Puede desencadenar o alimentar un trastorno alimentario
  2. Puedes elevar los niveles de cortisol: El pasar hambre genera estrés, lo cual también es una de las causas de los cambios de estado de ánimo.
  3. Puedes generar una relación obsesiva con la comida: Llevas horas sin comer y ves a otras personas comiendo, en lo único que puedes pensar es en comida. Te despiertas y piensas en comida, vas en el carro y piensas en comida, pasan los minutos y sigues pensando en comida.
  4. Puedes aumentar el riesgo de intolerancias alimentarias e inflamación

Fuentes:

https://www.huffingtonpost.com/jj-virgin/intermittent-fasting_b_5541429.html

http://www.huffingtonpost.ca/lisa-rutledge/will-intermittent-fasting-be-the-fad-diet-that-finally-works_a_23045713/

http://loquedicelacienciaparadelgazar.blogspot.com/2015/07/ayuno-intermitente-hay-pruebas-de-su.html#more