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September 8th, 2017

¿En qué otros aspectos la alimentación intuitiva y salud en cualquier talla ha cambiado mi vida?

Por alguna razón desde el primer año de la licenciatura de nutrición tuve el sueño de estudiar una maestría de trastornos de la conducta alimentaria en Barcelona. Ni siquiera sabía si existía alguna universidad en Barcelona con ésta especialización pero este era el sueño. Al encontrar la universidad y tener la oportunidad de irme, no sabía que ésta decisión iba a cambiar tanto mi vida profesional y personal.

Las clases de trastornos de la conducta alimentaria nos la dio la Dra. Gemma López Guimera, como siempre se lo dije, ella cambió mi vida. Su manera de trabajar era con alimentación intuitiva y salud en cualquier talla. Al terminar el curso, nos comentó sobre la certificación en estos programas y sin pensarlo me inscribí. Al principio vi como esto podía tener un impacto en mi alimentación, la relación con la actividad física y la percepción de mi imagen. Pero luego noté como el programa iba más allá de estos temas. Recuerdo que Gemma nos comentó sobre algunas ideas que tenemos normalizadas como sociedad pero que para algunas personas resultan estresantes. Nos recomendó que analizaramos nuestras rutinas e intentáramos desechar algunos factores estresantes que tal vez no eran necesarios. Que si algo no nos hacía sentir bien, que analizáramos si realmente lo teníamos que hacer, si lo queríamos hacer o lo hacíamos por alguien más.

En ese entonces mi novio (mi esposo en la actualidad) y yo estábamos planificando nuestra boda. Yo siempre había soñado con el día de mi boda, para que se den una idea estaba ahorrando desde que tenía 15 años.

La boda sería en Guatemala y nosotros aún estábamos viviendo en Barcelona. Así que estábamos planificando una boda a larga distancia. Iniciamos con la idea que queríamos una boda muy pequeña, queríamos una boda de unas 25 personas. Pero poco a poco la lista fue creciendo porque “no podes dejar de invitar a…” y la lista ya iba en casi 200 personas. Era una lucha contra la presión de quedar bien con todos y lo que nosotros queríamos. Todo el proceso estaba resultando estresante. Desde que iniciamos con la preparación me costaba dormir y me despertaba con dolor en la mandíbula por estar apretando los dientes por la tensión que sentía. Mi esposo se sentía de la misma manera, veíamos gasto tras gasto, seguían aumentando los invitados y no podíamos ver nada en vivo, todo tenía que ser por medio de fotos o citas en skype. Luego teníamos comentarios o consejos de diferentes personas (algunos no muy agradables) y se sentía imposible poder quedar bien con todos.

Una noche estábamos viendo la película “Letters to Juliet” que es en La Toscana y le dije a mi esposo: vayámonos un mes a Italia. Me respondió: no tenemos dinero para eso, hay tantos gastos para la boda. A lo que respondí: ¿Sabes qué? A la m$*ki# la boda grande, no es lo que queremos y estamos dejando de disfrutarnos por cumplir con los demás. Estamos estresados todo el tiempo y nos estamos metiendo a gastos que simplemente no podemos pagar. Cancelemos la boda y nos casamos en un lugar increíble como Italia o Grecia. Y él: *Cara de sorprendido* ¿Es en serio? Prometéme que no vas a cambiar de opinión y hacemos esto. 🙂

Al día siguiente llamamos a mis papás, cancelamos todo y empezamos a planificar. Mis papás tenían planificado llegar a Barcelona un mes después así que decidimos casarnos en la fecha que ellos estarían.

Ésta fue la primera decisión que gracias a este programa cambió mi vida. Gracias a estos mensajes fue que pude darme cuenta que estábamos planificando algo por cumplir con otras personas, estábamos sacrificando lo que realmente queríamos por presión. No creo que las bodas grandes tengan algo de malo, es más, me encantan las bodas y creo que siempre son un momento alegre. Pero en nuestra situación no era lo ideal, nos íbamos a endeudar por querer cumplir con una espectativa que no era la nuestra, estábamos lejos así que el proceso de planificar en lugar de ser una etapa linda para disfrutar, era una etapa de estrés. Además, nos sumergimos en una lucha de tratar de complacer a todos y esto nunca se puede (en ningún tema) hiciéramos lo que hiciéramos, estoy segura que íbamos a tener algún comentario de crítica. Y ese tema es algo que me ha liberado tanto, el dejar de querer complacer a todos porque realmente esto es imposible, mejor me enfoco en mí y mi familia. Y esto también es algo que aprendí gracias a la alimentación intuitiva, enfocarme en mi, en estar feliz conmigo misma y dejar de querer ser alguien que no soy por complacer a los demás.

Luego, el tema lo seguí profundizando. Cuando empezamos a planificar la boda tenía la idea que no importaba el precio del vestido, que tenía que tener un vestido “soñado” y esto lo relacionaba con que tenía que ser caro. Nuevamente, nos estaba sometiendo a un gasto que no podíamos pagar por una idea que a la larga estaba borrando el mensaje más importante del día: el celebrar nuestro amor. ¿Realmente el tener el vestido más caro va a hacer mejor mi matrimonio? ¿El vestido más caro era más felicidad? En ese momento creía que si, pero luego pensé que quería romper estas ideas de la industria de las bodas e iba a comprar un vestido blanco que no fuera de novia, un vestido que me hiciera sentir linda. Entré a una boutique en Barcelona, y vi un vestido beige, me lo probé y me encantó. Me costó 70 euros y me sentí hermosa, me sentí feliz y sentí que ese día fue un sueño. Mi esposo quería vestirse en shorts (si lo conocen casi siempre está en shorts) y así lo hizo, estaba feliz de estar cómodo.

Al final, el día de nuestra boda fue mucho más de lo que había soñado. El casarnos en La Toscana fue algo mágico. Recuerdo que íbamos manejando a conocer el hotel donde nos casaríamos, en el camino veía los grandes campos de girasoles (mi flor favorita) y le dije a mi esposo: después de la boda me quiero volver a poner el vestido y tomémonos fotos en uno de esos campos. Al llegar al hotel nos enseñaron el lugar de la boda y quedé impresionada con la vista, era hermoso. Y luego nos dicen: les tenemos una sorpresa, caminemos por aquí y verán el lugar para que se tomen sus fotos. Resulta que nos llevaron a un campo de girasoles  y lavanda, era un sueño hecho realidad, algo que no estaba esperando y no pude evitar llorar (mi mamá me acompañó con las lágrimas). La vista era increíble, atrás del campo se podía ver la ciudad de San Gimignano.

El día de la boda fue mejor de lo que me imaginaba. En la mañana fuimos a la ciudad a desayunar, tomamos café y comimos pastel. Pregunté por la floristería del pueblo y fui a buscar flores para mi bouquet. La señorita que me atendió no podía hablar ni inglés ni español y yo no se hablar italiano. Con señas le explique que ese día era mi boda y que estaba buscando flores. Me entendió y me armó un bouquet (yo realmente sólo esperaba comprar flores y amarrarlas jaja) y me hizo un arreglo precioso. Además, le hizo un botonier a mi esposo. Con esto, volví a llorar jaja no podía creer lo lindo que era. Caminamos en el pueblo y una pareja me pidió si me podían tomar una foto con mi bouquet porque les encantaba y que notaban mi gran alegría. Luego fuimos a almorzar pizza y después a arreglarnos al hotel.

Recuerdo estar temblando al ir caminando hacia donde estaba mi esposo. Era sólo él, mi mamá y la persona que nos iba a casar. Lo vi y seguía sin creer que esto estaba pasando. Al planificar la boda grande nos dijeron que nuestros votos tenían que ser cortos para que la gente no se aburriera, que fuera de unos 2-5 minutos cada uno. En nuestra boda, no teníamos que preocuparnos de aburrir a otras personas jaja cada uno nos tomamos como 20-30 mins, eran risas y muchas lágrimas (en especial de mi parte jaja). Luego tuvimos la cena cerca de un campo de árboles de olivo y todo era comida italiana auténtica. ¡Espectacular!

Veo atrás, y estoy tan feliz que todo este proceso pasó en ésta etapa. Nos enfocamos en nuestro amor, nuestra felicidad y en que este momento fuera nuestro. El dinero que mi papá nos iba a dar para la boda nos lo dió y lo usamos para viajar por un mes en un Europa. Comimos delicioso, tomamos vino y cerveza delis y conocimos lugares impresionantes. Se me ocurrió que en cada ciudad iba a usar un vestido blanco y que este sería nuestro album de bodas, yo le llamaba nuestra boda de un mes pero todos me decían “osea una luna de miel” jaja. Al final, después de la boda y el viaje de un mes, no nos endeudamos y pudimos relajarnos con el estrés económico.

Sé que para muchas personas esto no es la idea que tienen de una boda y eso está bien, mi mensaje con esto es que puedes atreverte a hacer las cosas diferentes. Que puedes atreverte a desafiar lo que se espera y empezar a enfocarte en lo que tu quieres. Si lo que tú quieres es una boda de 300 personas y lo puedes hacer, házlo. Pero si lo que quieres es una boda pequeña o sientes que te estás sometiendo a un gasto muy grande con una boda grande, haz algo pequeño. Todas las opciones son aceptables y sobre todo, se vale que pienses en lo que tú quieres y que disfrutes de toda ésta etapa.

Al final, los diferentes mensajes que nos da el movimiento de la alimentación intuitiva pueden impactarte más allá que sólo en la alimentación o el como te sientes al ponerte un traje de baño, esto realmente te da otra oportunidad de empezar a vivir tu vida como a ti te hace feliz. Y por eso puedo decir, la alimentación intuitiva cambió mi vida.